TDAH: Criterios diagnósticos del DSM-IV-TR. Novedades con el DSM-V

TDAH: Criterios diagnósticos del DSM-IV-TR. Novedades con el DSM-V

El Manual Diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales, conocido como DSM-IV-TR (2005) de la Editorial Masson, es una clasificación de los trastornos mentales confeccionada por profesionales para uso clínico, educacional y de investigación, que debe ser utilizado por personas con experiencia clínica y se debe utilizar como guía y con juicio clínico.

Ello indica la necesidad de que las valoraciones que se apoyan únicamente en pruebas psicológicas y sin validez de contenido (por ejemplo tests proyectivos) no pueden ser utilizadas como datos primarios para el establecimiento del diagnóstico.

Este manual es empleado como referente a la hora de tener las bases para la realización de un diagnóstico, es por esto que indicamos a continuación los Criterios que se deben dar en un niño, adolescente o adulto para establecer un Diagnóstico.

Podemos identificar los siguientes síntomas

Criterio A.1, Seis (o más) de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Falta de atención:

  • a. A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
  • b. A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
  • c. A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • d. A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones).
  • e. A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades.
  • f. A menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos).
  • g. A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej. juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas).
  • h. A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.
  • i. A menudo es descuidado en las actividades diarias.

Criterio 2. Seis (o más) de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Hiperactividad:

  • a. A menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento.
  • b. A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado.
  • c. A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud).
  • d. A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
  • e. A menudo «está en marcha» o suele actuar como si tuviera un motor.
  • f. A menudo habla en exceso.

Impulsividad:

  • (g) A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas.
  • (h) A menudo tiene dificultades para guardar turno.
  • (i) A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p. ej. se entromete en conversaciones o juegos).
  • B. Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención que causaban alteraciones estaban presentes antes de los 7 años de edad.
  • C. Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes (p. ej., en la escuela [o en el trabajo] y en casa).
  • D. Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.
  • E. Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental. (p. ej., trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o un trastorno de la personalidad).

Según el DSM-IV (APA, 1994) y el DSM-IV-TR (APA, 2000), existen tres tipos de Trastorno por Déficit Atencional con/sin Hiperactividad (TDA-H/TDA):

  • Tipo combinado: si se satisfacen los Criterios A1 y A2 durante los últimos 6 meses.
  • Tipo predominantemente Desatento: si se satisface el criterio A1, pero no el A2 durante los últimos 6 meses.
  • Tipo predominantemente Hiperactivo-Impulsivo: si se satisface el criterio A2, pero no el A1 durante los últimos 6 meses.

TDAH no especificado: cuando no se satisfacen los criterios de TDAH:
Los ejemplos incluyen:

  1. Los individuos cuyos síntomas y alteraciones satisfacen los criterios de TDAH, con predominio de déficit de atención, pero en los que la edad de inicio del trastorno es de 7 o más años.
  2. Individuos con alteraciones clínicamente significativas que presentan inatención y cuyo patrón de síntomas no cumple todos los criterios del trastorno, sino que presentan un patrón de comportamiento caracterizado por lentitud, ensoñación e hipoactividad.

El DSM-5 amplía el rango de aparición de síntomas de TDAH de 7 a 12 años
Los criterios clínicos no cambian con respecto al DSM-IV, pero sí se especifican situaciones para detectar el trastorno en la edad adulta.

El campo de la Psiquiatría Infantil es el que más modificaciones ha sufrido en la nueva actualización del manual de la Asociación Americana de Psiquiatría, el DSM-V. En esta guía, los expertos han decidido eliminar el capítulo específico de trastornos del niño y del adolescente, ya que consideran que la patología psiquiátrica tiene una continuidad desde la infancia a la edad adulta.

Los autores que han colaborado en el DSM-V, presentado en mayo, han tenido en cuenta la existencia de trastornos que antes se diagnosticaban solamente en niños, como la hiperactividad o el autismo, y que continúan en la edad adulta, y viceversa, puesto que hay enfermedades en adultos, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, que presentan síntomas previos en la adolescencia o la infancia.

En cuanto al déficit de atención e hiperactividad (TDAH), se amplía el rango de edad de los 7 a los 12 años para poder observar los síntomas y diagnosticar el trastorno. Según Montserrat Pàmias, psiquiatra infantil del Hospital Parc Taulí de Sabadell, existen síntomas del TDAH relacionados con el aprendizaje que aparecen a medida que el niño avanza en la educación primaria. Los criterios clínicos para el diagnóstico no han cambiado con respecto al DSM-IV, pero sí se especifican situaciones para detectar el TDAH en la edad adulta.

TDAH y autismo.

Relacionado también con el déficit de atención e hiperactividad, la nueva actualización del manual permite diagnosticar el TDAH junto a los trastornos del espectro autista (TEA). Hasta ahora, los dos diagnósticos a la vez eran incompatibles. En cuanto al autismo, se reducen las categorías de síntomas de tres a dos. Se contemplan las dimensiones de comunicación social y conducta e intereses. Para diagnosticar autismo, “los niños tienen que cumplir todos los criterios de comunicación social y por lo menos uno de conducta”, según Montserrat Pàmias.

Además de estos cambios clínicos, también se ha modificado la edad de diagnóstico en el autismo, el DSM-IV recomendaba que el niño tuviera 36 meses como mínimo para diagnosticar la enfermedad, mientras que la nueva actualización permite diagnosticar en niños más pequeños. “Es importante diagnosticar cuanto antes porque sabemos que hay tratamientos que funcionan muy bien cuanto más pequeños sean los pacientes”, comenta Pàmias.

Finalmente, en Psiquiatría Infantil aparece un nuevo trastorno, el disruptive mood disregulation disorder. Se ha creado porque, según Pàmias, durante “mucho tiempo se ha diagnosticado trastorno bipolar a niños muy pequeños”, y el nuevo trastorno servirá para clasificar a los niños que presentan “alteraciones del ánimo y de la conducta muy exageradas y prolongadas en el tiempo”.

“Este nuevo diagnóstico tiene menos evidencia científica que los demás cambios introducidos en el DSM-V”, reconoce la psiquiatra infantil, quien solicita a los expertos de este manual que “tengan más en cuenta las edades precoces” para que los profesionales que tratan a los niños no tengan que adaptar según su criterio los planteamientos del DSM a la atención infantil.

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