¿Es el TDAH un diagnóstico nuevo? ¿Por qué no existía antes?

¿Es el TDAH un diagnóstico nuevo? ¿Por qué no existía antes?
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Antes de 1940, los niños con dificultades de atención/aprendizaje fueron considerados retrasados mentales, o con alteraciones emocionales o con desventajas culturales.

El primer reconocimiento del diagnóstico sindrómico y del aspecto fundamental de la inatención inapropiada, como dimensión central del TDAH, llegó con la publicación del DSM III en 1980.

Los primeros estudios sobre las bases orgánicas se sitúan a mediados del pasado siglo con el concepto de “disfunción cerebral mínima”, hoy sólo referencia histórica. A continuación se puso el acento en el llamado “síndrome hiperquinético”, donde la atención se focalizaba en la hiperactividad motora.

En 1972, Douglas propone un cambio trascendental al plantear que el síntoma principal es el déficit de atención.

En la actualidad se mantiene la falta de atención como síntoma fundamental, pero la neuropsicología comienza a aportar nuevos insightsque conducen a “una tendencia creciente a fijarse en las funciones ejecutivas y la inhibición de respuesta como planteamientos de futuro”.

TDAH ¿cada vez son más?

El incremento del diagnóstico de niños y adolescentes con TDAH ha creado preocupación social en la comunidad por el uso de estimulantes en su tratamiento.

Esta preocupación de carácter moral, ya que estamos usando “drogas” en nuestros jóvenes, ha traído como consecuencia el infra-diagnóstico y peor tratamiento de los sujetos afectados.

No hay motivos para esta sospecha de sobre-diagnóstico, que por otra parte no existe en España, aunque sí preocupación por los casos que no se pueden beneficiar de un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Magnitud del problema

El TDAH es un trastorno de inicio en la infancia que comprende un patrón persistente de conductas de desatención, hiperactividad e impulsividad. Se considera que el trastorno está presente cuando estas conductas tienen mayor frecuencia e intensidad de lo que es habitual según la edad y el desarrollo de la persona, y tales manifestaciones interfieren de forma significativa en el rendimiento escolar o laboral, y en sus actividades cotidianas (DSMIV-TR, 2001).

El TDAH representa un problema de salud pública debido a su elevada prevalencia, que se estima, según las fuentes epidemiológicas, entre un 3 y un 7% de la población escolar (DSM-IV-TR, 2001). Los niños con este trastorno tienen un mayor riesgo de fracaso escolar, problemas de comportamiento y dificultades en las relaciones socio-familiares como consecuencia de los síntomas propios del TDAH. El curso del trastorno es crónico y requiere tratamiento a largo plazo, con el correspondiente coste social.

Es uno de los motivos más frecuentes por el que los niños son remitidos al pediatra, neuropediatra o al equipo de salud mental debido a que presentan problemas de conducta. De hecho, el TDAH es uno de los trastornos psiquiátricos (neurobiológicos) del niño y del adolescente más prevalente (Barkley, 2006).

Esas ideas que rodean al concepto, definición y diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad, a los mitos, ideas preconcebidas y falsas creencias; son los que llevan a erróneos diagnósticos que pasados un tiempo llevan a un único resultado, el etiquetado de un niño o niña, el informe se puede eliminar o borrar pero esa “etiqueta” es una losa y carga tanto para el niño como para la familia, pero también para profesionales que no ven más allá.

Por lo que nuestra tarea y responsabilidad como Profesionales de la Salud y/o la Educación es realizar Formación Continuada y Especializada para en la medida de lo posible, conocer los estudios, teorías y procedimientos ya sean de diagnóstico, evaluación o intervención que mejoren y faciliten nuestra labor profesional para así realizar una labor preventiva, un diagnóstico precoz y en cualquier caso mejorar la calidad de vida de l@s pacientes, alumn@s, sin por ello olvidar a los padres, familiares, y profesionales de la Salud y/o Educación que forman el Equipo Multidisciplinar.

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